TRASLADO
June 21, 2011
ESTE BLOG SE HA TRASLADADO A UNO MÁS BONITO, DELICADO Y CAPAZ, QUE ESPEREMOS SIGA ESTANDO ACTIVO DURANTE UNA LARGA TEMPORADA.

ESTE BLOG SE HA TRASLADADO A UNO MÁS BONITO, DELICADO Y CAPAZ, QUE ESPEREMOS SIGA ESTANDO ACTIVO DURANTE UNA LARGA TEMPORADA.

Sé que cuando le estés quitando la ropa
en la parte de atrás de un ford fiesta amarillo
te estarás zambuyendo en olores
[recuerdos del año treinta y cinco]
Después, sonreír entre máscaras y cartas.
Mi maleta viajará a lugares lejanos
donde pueda enterrarte entre luces y sombras
entre la andrajosa hojarasca.
Ahora lo he recordado, ¿acaso no lo ves?
Sin botellas de humo, siempre me rompes.
Te quise tanto que cuando pude volver a ti, no lo hice porque te quería demasiado como para convertir tu vida en un infierno (otra vez).
Quiero tus pinceles. Quiero la fina arena. Quiero el sol. Quiero tus mares. Quiero la vida. Quiero tus ojos.
Que si la raza humana tuviera que ser liquidada con un fulminante rayo,
sea al menos en el momento que te esté dando un beso de aeropuerto.
Como una escultura de hielo.
Atrapada en la fiesta, con la expresión congelada y deseando que todo acabe para quedarnos a solas.
Mi corazón corre salvaje, se despelleja, se suicida.
Y ladra, ladra mucho, porque no soporta tus volcanes,
no soporta los bálsamos de tu voz, y respirar sin ellos.
Sólo quiere sentir un poquito. Sólo un poquito.
El resto escuece, y cuece las entrañas a fuego lento.
Ánforas en el patio, llenas de noche y de tiempo. Sedas en su cuerpo, y mirarla a través del ojo de la cerradura.
El tirante se le desliza por el hombro, dejando ver parte de la guinda del pecho por el costado del vestido. Tiemblan las pestañas, la respiración se acelera. Los cabellos recogidos entre hilos; entre vinos y pasión imaginar arrancarle cada trozo de timidez, soltar las hordas pelirrojas que maléficamente me hipnotizan.
Pasan las primaveras, los veranos, los otoños, y los años; y no han tenido piedad con ella.
Los cabellos blancos se entrelazan con hilos y arrugas, que ya han invadido su cara escondiendo la belleza que una vez hizo que temblaran los cimientos de la cordura. Sonríe con cansancio mientras permite, voluntariamente, que el sol acaricie su rostro.
Solitaria -como siempre- piensa que nadie la observa, sin darse cuenta de que cada día que veo su vida apagarse solemnemente, un trozo de mí se enquista en la historia, llenándome de grietas, sin poder gritarle que llevo 200 años cometiendo el error de asumir la esclavitud de ser estatua.
Imagina que es otoño.
Imagina que acaba de parar de llover.
Imagina que se funden el olor a tierra mojada y la sal marina.
Imagina que corres en bicicleta a carcajadas.
Imagina todos los charcos manchando tu falda.
Imagina que, en mi final, está mi comienzo.
Era una de las primeras noches de primavera en la que el frío no castigaba. El lugar estaba abarrotado y mi vestido tenía manchas de vino. Tu cabeza daba vueltas, la mía no paraba quieta. Sendas ondas cerebrales se mezclaban, chocaban y se infiltraban la una dentro de la otra, creando un big bang repleto de fuegos artificiales, de dinamita de colores, de bengalas a cámara lenta.
Miradas con los labios; conversaciones con los ojos; una mano en el hombro; dan como resultado una sonrisa y dos gajos de mandarina. La fórmula matemática no falló. Los vientos huracanados levantaron una espiral alrededor de dos cuerpos autoritarios de pieles fundidas.

Entre marchas imperiales, cabellos enredados y soldados perdidos, un tanque ruso atravesó los hornos parisinos. Los muros cayeron, los caminos se enterraron, y a lo lejos, en lugar de los techos y paredes de la antigua París, se divisaban vapores y humos mezclados con apacibilidad. Entre tanto caos, sobrevino el orden, e impuso sus nuevas normas, haciendo que los días se derritieran por la comisura de los labios. Los años pasaron en unos días, nos volvimos más viejos, derrumbamos las entrañas y detrás de un objetivo quedó patente cómo fue la noche en la que (algún día) me enamore de ti, como subjuntivo de algo que aún no ha podido ocurrir y que contaré.
Aunque seas ruso, aunque París no sea lo que un día fue, podemos tener un territorio neutral, y declararnos zona cero.